Vete a dormir antes o después, según tu destino.
Si tu viaje es hacia el este, intenta los días anteriores a realizar el viaje acostarte una o dos horas antes que de costumbre.
Por otra parte, si el vuelo es hacia el oeste, lo recomendable es acostarse varias horas más tarde los días anteriores al viaje.
De esta manera, el cuerpo se irá haciendo al nuevo huso horario.
Llega al destino por la mañana.
Si el presupuesto del viaje lo permite, adquiere billetes que permitan llegar al destino durante la mañana o primeras horas de la tarde.
Una opción puede ser contratar un vuelo nocturno que llegue por la mañana del día siguiente.
Pese a que puedes acabar el día muy cansado, llegarás a la noche con sueño y podrás dormir durante las horas de oscuridad.
Cambia la hora del reloj.
Una de las primeras cosas que debes hacer al subirte al avión es cambiar la hora del reloj por la de destino.
Infórmate de la diferencia horaria y retrasa o adelanta el reloj.
De esta forma, mentalmente irás haciéndote a tu próximo destino.
Además, si en ese momento es hora de dormir allí donde acudas, intenta conciliar el sueño.
Te ayudará a estar más fresco cuando aterrices.
Hidrátate y evita pasar muchas horas sin moverte del asiento.
Durante el vuelo, lo mejor es beber mucha agua.
Ni zumos, ni refrescos azucarados, ni bebidas con cafeína que cambian los ritmos del sueño.
También es importante que evites el alcohol, pues en lugar de conseguir la hidratación necesaria, conseguirás el efecto contrario.
Además de beber agua, es importante que no pases muchas horas sentado en tu asiento.
Es necesario mantener la circulación de la sangre.
Ambas permitirán sentirte mejor a tu llegada y reducir las consecuencias del jet lag.
Refréscate con una ducha.
Es importante que, una vez en el destino, ya sea la ida o la vuelta del largo viaje, intentes relajarte dándote una ducha, te ayudará a afrontar las horas restantes del día antes de irte a dormir y descargar la tensión acumulada.
Aprovecha las horas de luz.
Lo aconsejable sería aprovechar al máximo el día del viaje, llegando al destino por la mañana, aprovechando esas horas de luz que permitan al cuerpo hacerse al nuevo ciclo solar.
Realiza ejercicio a tu llegada.
Da un paseo, sal a correr, ve a la playa… la cuestión es mantenerte activo y aumentar las endorfinas y librarte del entumecimiento que puede generar un viaje de muchas horas.
Pero ojo, realiza un ejercicio ligero, deja los grandes esfuerzos para más adelante.
Prohibido dormir siesta.
Por último, sea la hora que sea de llegada, es importante no dormir antes de la noche.
Para vencer el cansancio, mantente despierto sin tomar café o bebidas estimulantes y acuéstate pronto esa noche para dormir las horas que el cuerpo necesita para descansar, levantándote al día siguiente a la hora habitual del destino.