Someterse a revisiones oculares periódicas es solo una de las muchas formas en las que puedes mejorar tu vista y prevenir lesiones o enfermedades que podrían dañar tu visión. Obtener suficientes vitaminas y minerales de nuestra dieta, como las vitaminas A, C y E, así como el mineral zinc, que contienen antioxidantes que pueden ayudar a prevenir la degeneración macular. No olvidarse de los carotenoides en la dieta, como la luteína y la zeaxantina, que son carotenoides que se encuentran en la retina. Mantenerse en forma, ya que hacer ejercicio y mantener un peso saludable pueden ayudar a tus ojos, no solo a tu cintura. Evitar las enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2, que es más común en personas con sobrepeso u obesidad, puede dañar los diminutos vasos sanguíneos de los ojos. Usar gafas protectoras si es necesario, en determinadas actividades laborales es vital que protejamos los ojos con las gafas adecuadas. Utilizar gafas de sol, ya que las gafas de sol no son solo para presumir, sino que ayudan a proteger nuestros ojos de las condiciones que se derivan del daño ocular. Seguir la regla 20-20-6, ya que tus ojos trabajan duro durante el día y necesitan un descanso de vez en cuando. Dejar de fumar, ya que fumar es malo para tus pulmones y tu corazón, sin mencionar tu cabello, piel, dientes y casi todas las demás partes de tu cuerpo, incluyendo tus ojos. Conocer el historial de salud ocular de tu familia, ya que algunas afecciones oculares son hereditarias, por lo que estar al tanto de las afecciones oculares que tenían tus padres o abuelos puede ayudarte a tomar medidas. Mantener tus manos limpias, ya que tus ojos son especialmente vulnerables a los gérmenes y las infecciones.