Para llegar a tener regulación emocional, conecta con tus emociones. Identificar las emociones implica notarlas, sentirlas sobre todo en el cuerpo y desde ahí nombrarlas. Mirarnos hacia dentro, notar las sensaciones físicas que tenemos en distintas situaciones e intentar describirlas. Leer e informarnos sobre estos temas. Tratar de hablar con los demás sobre cómo nos sentimos. Si por el contrario eres de las personas que notan fácilmente las emociones y a veces las emociones te llevan sin control, nuestro trabajo se basará en observar nuestros pensamientos y darnos cuenta de cómo a veces incrementan la intensidad de estas. Podríamos también mejorar nuestros recursos para relajarnos y para calmarnos, como, por ejemplo, la respiración o técnicas de relajación y de mindfulness. Acepta tus emociones, una vez que hayas identificado tus emociones, es importante aceptarlas, sin juzgarte a ti mismo por sentir lo que sientes. Encuentra la raíz, en ocasiones, nuestras emociones pueden ser la respuesta a algo más profundo que está sucediendo en nuestra vida. Busca apoyo, no tienes que lidiar con tus emociones por tu cuenta. Busca apoyo de amigos, familiares o un profesional de la salud mental. Encuentra maneras saludables de expresar tus emociones, es importante encontrar maneras saludables de expresar tus emociones, que no son reprimirlas, ni dejarnos llevar por ellas, ni sentirnos más por sentirlas ni también evitarlas. Para caminar en esta dirección, podemos fijarnos en personas de nuestro entorno que manejen de forma adecuada las emociones. Muchas veces, a lo largo de la infancia y adolescencia, no hemos tenido modelos adecuados de gestión emocional, y eso ha limitado el aprendizaje de recursos adaptativos. Sin embargo, en la actualidad solemos tener más oportunidades de relacionarnos con personas distintas y muy heterogéneas que nos permiten encontrar esos modelos más adecuados. Veamos ejemplos concretos de cómo podemos expresar sanamente algunas emociones, para el miedo desproporcionado, una de las herramientas más eficaces es la exposición a las sensaciones que lo provocan, es decir afrontando las situaciones que lo disparan. Cuando tenemos dificultades para manejar la rabia, podemos aprender a comunicarnos de manera asertiva. Se trataría de expresar opiniones, poner límites o decir que no de forma firme pero respetuosa. En manejo de la tristeza pasa muchas veces por entender el origen de esa emoción y de expresarlo a nuestro entorno más cercano. La conexión emocional con personas importantes hace que la tristeza poco a poco se vaya diluyendo.