Lo más importante es analizar cuáles son nuestros puntos débiles y trabajar para mejorarlos.
Además, tendremos que tener en cuenta cuáles son nuestros objetivos ¿Queremos ganar músculo o perder grasa?
¿Queremos simplemente movernos mejor?
¿Buscamos levantar siempre el máximo peso posible?
A partir de ahí, podremos establecer una estrategia que nos ayude a lograrlo.
Hay distintos trucos que nos ayudarán a pasar este bache en el gimnasio.
Una estrategia muy simple consiste en hacer que nuestros músculos trabajen más.
No se trata de pasar más tiempo en el gimnasio, sino de aumentar la intensidad y que el tiempo que pasemos en el sea de provecho.
Debemos tratar de levantar más peso, haciendo menos repeticiones.
Si llevamos tiempo haciendo 12 repeticiones de algún ejercicio, es el momento de subir el peso y hacer entre 5 y 6.
Tendremos que continuar con esta sobrecarga progresiva y cada vez que lleguemos a hacer repeticiones altas, subir el peso.
Eso sí, no debemos comprometer nuestra técnica en ningún momento.
Debemos ser capaces de levantar el peso de forma lenta y controlada y cuidando nuestra postura.
Nuestros músculos se adaptan muy rápido a determinados ejercicios.
Por ello, aparte de aumentar la intensidad, con el tiempo, debemos cambiar nuestro plan de entrenamiento, introduciendo ejercicios que nunca hayamos hecho.
Lo ideal será mantener la misma rutina durante, como mucho, 12 semanas.
También podemos introducir ejercicios que no solo sean de halterofilia y entrenamiento de fuerza, sino aquellos que incorporen cardio o pertenezcan a otras disciplinas como el CrossFit.
Debemos ir adaptando cada entreno a nuestro nivel de fitness para poder seguir progresando y activar los músculos de diferentes formas.
Puede parecer irónico pero, a veces, la clave de todo está en el descanso.
Podemos llegar a estancarnos en el gimnasio si entrenamos en exceso y no dejamos a nuestro cuerpo tiempo para recuperarse.
Necesitamos varios días de pausa para resetear física y mentalmente.
Y no, al contrario de lo que muchos piensan, en esos días no perderemos todo el progreso.
Podemos implementar la estrategia de las semana de descarga, que son descansos de una semana que programamos en nuestras rutinas, en los que podemos reducir el volumen y la intensidad de entrenamiento o, directamente dejar de entrenar por completo.
Volveremos al gimnasio con más energía y motivación que nunca.
La comida es el combustible de nuestra vida y, por ello, debemos tener cuidado con nuestra nutrición.
Cuando nos iniciamos en el entrenamiento de fuerza, solemos cometer el error de comer muy poco, de eliminar macronutrientes como los carbohidratos de nuestra dieta o no consumir la suficiente proteína.
Debemos evitar caer en esas trampas y comer de forma equilibrada, con platos que contengan tanto proteínas, como carbohidratos y grasas saludables, que nos permitan darlo todo en nuestros entrenamientos.
El sentirnos estancados en el gimnasio puede ser muy frustrante, pero también una oportunidad para cambiar todo aquello que no estemos haciendo del todo bien y seguir progresando.
Tendremos que ir cambiando la intensidad, el peso y nuestro volumen de entreno para poder seguir viendo cambios en nuestro fitness.