La técnica militar para dormir se diseñó para ayudar a los soldados a dormirse en menos de dos minutos.
El procedimiento consta de cuatro pasos clave, que deben practicarse de forma progresiva para alcanzar un estado de relajación total.
Relajar los músculos faciales, liberar la tensión de los hombros y brazos, controlar la respiración y vaciar la mente durante 10 segundos son los pasos clave.
Se debe liberar la tensión de la cara, incluyendo la lengua, mandíbula, pómulos y frente, así como los seis músculos que rodean las cuencas oculares.
Hay que concentrarse en relajar los hombros, dejándolos caer lo más bajo posible.
La clave aquí es inhalar y exhalar de manera consciente y profunda, permitiendo que el pecho se relaje completamente.
Para alcanzar un estado de calma mental, Bud Winter sugiere imaginar una de estas tres escenas: flotar en una canoa en medio de un lago sereno, acurrucarse en una hamaca de terciopelo negro dentro de una habitación completamente oscura, o repetirse a sí mismo la frase "no pienses, no pienses, no pienses" durante diez segundos.
Con el tiempo y la práctica, este proceso se convierte en una rutina de relajación automática, lo que facilita conciliar el sueño de manera más rápida y efectiva.