La respiración que se detiene por cualquier causa se denomina apnea.
La apnea puede aparecer y desaparecer temporalmente.
Esto puede ocurrir, por ejemplo, con la apnea obstructiva del sueño.
La apnea prolongada significa que una persona deja de respirar.
Si el corazón aún está activo, la afección se conoce como paro respiratorio.
La dificultad para respirar puede ocurrir por muchas razones.
Las causas comunes de la dificultad respiratoria en bebés y niños pequeños incluyen:
Contener la respiración.
Las causas comunes de la dificultad respiratoria en adultos incluyen:
Reacción alérgica que provoca la hinchazón de la lengua, garganta u otra vías respiratorias,
Apnea obstructiva del sueño.
Otras causas de apnea incluyen:
Paro cardíaco,
Lesión de la cabeza o el cuello, boca y laringe,
Ahogamiento inminente,
Accidente cerebrovascular y otros trastornos cerebrales o del sistema nervioso.
Si la persona ha dejado de respirar, solicite ayuda urgente y comience a administrar RCP.
Una vez que el paciente esté estable, el proveedor de atención médica llevará a cabo un examen físico, que incluye escuchar los sonidos cardíacos y respiratorios.
Se harán preguntas acerca de la historia clínica y los síntomas, como
¿Le ha sucedido esto antes!
¿Cuánto tiempo duró el episodio anterior?
¿Ha tenido la persona episodios breves, repetidos de apnea?
¿Terminó el episodio en un resoplido profundo y repentino?
¿El episodio ocurrió mientras dormía o cuando estaba despierto?
Se pueden realizar exámenes de diagnóstico que incluyen:
Ayuda respiratoria, incluso oxígeno, tubo respiratorio a través de la boca, y máquina para respirar,
Exámenes de sangre y orina,
Tubo torácico,
Radiografía torácica,
Tomografía torácica,
Defibrilación,
ECG,
Líquidos a través de una vena,
Medicamentos para tratar los síntomas, incluso antídotos para revertir los efectos del tóxico o la sobredosis.