Dificultad para respirar grave puede ser una emergencia médica.
Las señales de advertencia de que un profesional de la salud debe evaluar inmediatamente la dificultad para respirar grave incluyen: Dificultad para respirar que ocurre con dolor en el pecho o un cambio en la función mental.
Dificultad para respirar tan grave que el paciente no puede caminar, hablar o comer, o sus labios o uñas se han vuelto azules.
Su médico determinará las mejores opciones de tratamiento para usted después de investigar la causa de su dificultad para respirar.
La primera prueba que probablemente realizará su médico será colocar un pequeño dispositivo sobre su dedo, un oxímetro de pulso, para medir la cantidad de oxígeno en su sangre.
Además, generalmente se realizan una radiografía de tórax y un electrocardiograma para detectar problemas pulmonares y cardíacos comunes.
Su médico puede recetarle medicamentos para facilitar su respiración.
Por ejemplo, los antibióticos pueden ser útiles en casos de neumonía bacteriana, mientras que los ansiolíticos se usan para tratar pacientes con ansiedad o ataques de pánico.
Otros medicamentos de uso común incluyen broncodilatadores para ensanchar los bronquios, diuréticos para eliminar el exceso de líquido del cuerpo y esteroides para reducir la inflamación.
El oxígeno, generalmente administrado a través de un pequeño tubo colocado en la nariz o mediante una máscara colocada sobre la nariz y la boca, casi siempre se utiliza como primer tratamiento, pero no todos los pacientes se sentirán mejor con oxígeno.
Su médico le preguntará si el oxígeno es útil o no y decidirá si se debe continuar con la oxigenoterapia.
Muchos pacientes se sentirán mejor cambiando la posición de su cuerpo.
Por lo general, puede ser útil sentarse en lugar de acostarse.
Un familiar tranquilo y tranquilizador junto a la cama también puede ser de gran ayuda.
Un ventilador junto a la cama o una ventana abierta para que entre una brisa también son tratamientos sencillos pero muy eficaces para disminuir la disnea.
En casos graves, cuando no existe un tratamiento sencillo que pueda aliviar la disnea, el médico puede recetarle morfina.
La morfina es muy eficaz para reducir la sensación de dificultad para respirar.
Su médico le dará instrucciones detalladas sobre la mejor manera de usar la morfina para ayudarle a sentirse mejor.