La economía del cuidado engloba el trabajo de cuidados -remunerado y no remunerado, directo e indirecto- prestado a través de los sectores público y privado, incluidas las MIPYME, las organizaciones sin ánimo de lucro, la economía social y solidaria y los hogares.
Incluye a los proveedores y receptores de cuidados, así como a los empleadores e instituciones que ofrecen servicios de cuidados.
El trabajo de cuidados implica actividades y relaciones que mantienen la calidad de vida, nutren las capacidades humanas, fomentan la agencia, la autonomía y la dignidad, y desarrollan las oportunidades y la resiliencia tanto de los cuidadores como de los receptores de cuidados.
Satisface una serie de necesidades físicas, psicológicas, cognitivas, de salud mental y de desarrollo en todas las etapas de la vida, incluidos los niños, los jóvenes, los adultos, las personas mayores, las personas con discapacidad y los cuidadores.
El trabajo de cuidados remunerado abarca diversas ocupaciones y sectores.
La economía asistencial incluye las actividades de los trabajadores de la educación, la atención y educación de la primera infancia, los sectores sanitario y social, los trabajadores domésticos y las personas que realizan trabajo asistencial no remunerado.
El trabajo de cuidados no remunerado, a menudo proporcionado por la familia y por las redes sociales de los receptores de cuidados, es de gran valor para los receptores de cuidados, los proveedores de cuidados y la sociedad.