Para prevenir las sobrecargas musculares hay que tener muy en cuenta los entrenamientos que se llevan a cabo.
Para empezar, hay que realizar movimientos similares a los que se harán durante la práctica deportiva de manera progresiva, evitando que sean muy repetitivos.
Hay algunos deportes que de por si son muy rutinarios y no hay más remedio, pero siempre que sea posible, lo mejor es ir alternado tipos de trabajo y tener un plan de entrenamiento personalizado.
Y, por supuesto, es importantísima la vuelta a la calma y los estiramientos post-ejercicio.
De esta manera, como ya hemos hablado en otros artículos, conservamos una buena calidad del músculo y evitamos posibles sobrecargas.
Es muy importante dar a los músculos el reposo que necesitan.
No es bueno entrenar todos los días, o por lo menos entrenar de manera intensa, ya que nuestro cuerpo necesita un proceso de recuperación.
Este es también uno de los principales motivos de que aparezcan sobrecargas musculares.
Además hay que tener muy en cuenta el calzado que llevamos o que el material que utilizamos es el adecuado.
A la mínima molestia que se perciba es mejor comentarlo con un experto en la materia y que nos recomiende lo que nos iría mejor.
La alimentación también juega un papel decisivo en cómo evitar sobrecargas musculares, ya que en definitiva es lo que después va a nutrir nuestros músculos, y dependiendo de la cantidad de actividad que se realice a la semana debemos regular la cantidad de nutrientes de cada tipo que nos es necesaria (hidratos de carbono, proteínas, etc).
También recomendaría acudir al fisioterapeuta para descargar la musculatura de vez en cuando como rutina, y especialmente si notamos alguna molestia o después de grandes esfuerzos.
Si evitamos que la sobrecarga muscular vaya a más, evitaremos que aparezcan verdaderas lesiones como contracturas, tendinitis, etc.