La teoría de la carga cognitiva sugiere que la enseñanza debe ser efectiva y tener cuidado de no sobrecargar la capacidad de procesar información de la memoria de trabajo. Expone que si la carga cognitiva sobrepasa los límites de la memoria de trabajo hay un alto riesgo de que la información que esté procesando el alumno sea mal interpretada o confusa y que no quede correctamente almacenada en la memoria a largo plazo. No se trata de reducir el nivel y trabajar conceptos más simples. Se trata de nivelar las estrategias, las exigencias o la información para que no sobrepasen los límites de carga cognitiva aceptables del alumno. La carga cognitiva se ve afectada por distintos agentes que interviene en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En un aula se dan simultáneamente muchas situaciones y estímulos que compiten por la atención de los alumnos, lo que puede llegar a saturar su memoria de trabajo. La voz del profesor, la de sus compañeros, los ruidos del patio, el cielo que se ve a través de la ventana, los posters informativos de las distintas asignaturas, los elementos que tienen sobre el pupitre, la pizarra, las luces, sus propios pensamientos y, desde luego, su ansiedad. Todo esto puede llegar a saturar su memoria de trabajo que, como sabemos, tiene una capacidad limitada.