Los síntomas de la carga mental se producen por desequilibrios, alteraciones anímicas y alteraciones orgánicas en una persona trabajadora.
Los factores causantes son los siguientes:
Físicas: el estrés se siente, no solamente después, sino durante la realización de un trabajo, estos permanecen en la persona y son síntomas como dolor de cabeza, falta de apetito, somnolencia, sensación de cansancio, calambres, insomnio, disnea, hipertensión, sudoración excesiva, úlceras y estos síntomas pueden ocasionar un bajo rendimiento en el trabajo que realiza una persona.
Psíquicas: este estrés puede ocasionar otros síntomas tales como, mal humor, excesiva preocupación, inseguridad, irritabilidad, ansiedad, depresión, disminución de concentración y atención, aislamiento, abuso de alcohol y tabaco, lo que conlleva al aumento de errores y una disminución de la actividad.
El cansancio o fatiga mental aparece cuando se necesita sostener un largo tiempo la atención a un nivel alto para obtener las respuestas correctas que demanda un trabajo.
Este agotamiento es considerado normal, cuando el descanso adecuado permite recuperar el enfoque de la energía.
Aun así, la carga laboral puede ser continua, hasta el límite en que la persona no se siente en la habilidad o capacidad de recobrar un ritmo habitual.
Es aquí donde puede aparecer la fatiga crónica, que se presenta cuando la carga de trabajo es elevada, de tal forma que los tiempos para descansar no son suficientes.