Correr (o caminar) Si necesitas motivarte para salir a correr, o a caminar, pregunta a alguien cercano que lo haga sobre el subidón –las endorfinas– que produce una buena sesión de ejercicio. Según ciertos estudios, el ejercicio en exteriores puede ser tan efectivo en el tratamiento de depresiones moderadas como los antidepresivos. Dos estudios revelaron que el 94% de los participantes que hacían ejercicio en exteriores, incluyendo correr y caminar, reportaron que el ejercicio había beneficiado su salud mental.
Boxear Eso que dicen de que liarte a golpear un “punch-ball” (el “saco”) suprime el estrés y el malhumor es cierto. Dar salida a tu agresividad puede ser fortalecedor y hasta curativo. Algunos asaltos de “punching”, alternándolos con descansos, libera endorfinas.
Pilates Los beneficios del Pilates para la salud mental son generalmente poco tenidos en cuenta, tan importantes lo son para la salud de la espalda y la fortaleza global. Joseph Pilates (el fundador de la disciplina) creía tan a ciegas en la conexión entre las saludes física y mental que llamó originalmente su sistema “Contrología”, el control del cuerpo con la mente.
Yoga Una de las razones principales de que el yoga ayuda a mejorar la salud mental es que integra cuerpo y mente. Y es óptimo cuando se complementa con meditación y terapia. Es algo paradójico, porque parce algo superficial pero que funciona en profundidad.
Spinning: la bicicleta No se trata de comprarte una bicicleta estática, que siempre estará de más como mobiliario. Seguro que cerca de tu casa hay un gimnasio que dispone de varias donde puede dedicar un rato a pedalear, siguiendo el ritmo de la música idónea (en eso consiste el spinning). Las bondades de la bicicleta la convierten en uno de los mejores ejercicios para la salud, como es sabido. En el caso concreto del spinning, es que resulta divertido, lo que redunda en la salud mental.
Las pesas Levantar pesas, o realizar otros ejercicios de peso, tienen un papel importante en cómo te sientes y en tu propia imagen, fortaleciendo los músculos y tu autoestima, además de bajar la ansiedad. Varios estudios recientes muestran que este tipo de ejercicio, realizado en intensidad de baja a moderada, provoca una consistente disminución de la ansiedad. Y también hay evidencia de que mejora la cognición y el funcionamiento del sistema nervioso central, que tiene una gran influencia en el buen o malhumor y en los niveles de fatiga.