Establecer un horario y mantenerse fiel te permitirá tener tiempo para todo, marca unas horas para tus obligaciones y otras para tus devociones, ajústate al máximo a esos horarios y cúmplelos, sin excusas ni sentimientos de culpabilidad.
Mentalizarte de que no hay nada tan urgente que no pueda esperar te ayudará a retomar tus tareas con más energía y siendo más eficiente.
Practicar el mindfulness donde centras tu atención únicamente en lo que estás haciendo en cada momento y en las emociones o sensaciones que esto te produce.
Poner hora a las preocupaciones, en lugar de pasarte todo el día rumiando sobre tus problemas, cada día a una hora concreta dedica 15-30 minutos a pensar en lo que te preocupa y a mirar de buscarle una solución práctica.
Conseguirás que esas preocupaciones no afecten a tus actividades del resto del día y serás más efectiva a la hora de resolverlas.
Desconectar cambiando de ambiente, quedándote en casa es difícil aparcar las preocupaciones, salir de tu entorno habitual es bueno para desconectar de la rutina.
Hacer pausas entre tarea y tarea, date 5 minutos, en vez de ser más eficaz, lo que logras es disminuir poco a poco tu energía y elevar tu nivel de estrés.
Deja pasar 5 minutos entre una tarea y otra y dedícalos a no hacer nada o hacer algo relajante.
Tener un pasatiempo siempre a mano, llevar un libro siempre encima y aprovechar los momentos tontos, como hacer cola o esperar el autobús, para leer te ayudará a evadirte y relajarte.
Disfrutar de tu hobby, bailar, correr, cocinar, hacer alguna actividad que te guste te ayudará a olvidarte de los problemas y preocupaciones mientras la practicas.
Apagar el móvil, marca una hora y haz off, puedes programar el móvil para que se desactive durante ciertos ratos, como por ejemplo a la hora de comer o a una hora concreta de la noche.
Se trata de evitar las máximas distracciones posibles en los momentos en los que intentas desconectar, además apagar el móvil por la noche te ayudará a dormir mejor.