La autoconfianza e es parte importante en la relación que mantenemos con nosotros mismos. Compararnos con nosotros mismos e inspirarnos en los demás: De nada sirve comparar de manera peyorativa nuestras cualidades o rendimiento en el momento actual con el de otras personas. Sí que podemos buscar inspiración, consejos, aprender del ejemplo de otros: aplicando eso a nuestro propio camino.
Lo importante es mantener el foco en nosotros y comparar tu «yo pasado» con tu yo de ahora. Inspírate en los demás para aprender, pero compárate solamente contigo mismo.
Querer ser otra persona es un desperdicio de la persona que eres.
Trabajar nuestro autoconocimiento y aceptación: Relacionado con lo anterior, es importante conocernos, saber cuáles son nuestras capacidades, nuestras potencialidades, fortalezas, y también nuestros déficits y debilidades.
Dedicar tiempo a uno mismo, a la reflexión y a la aceptación de lo que somos desde el cariño y la comprensión es muy enriquecedor.
Acceptar el pasado y trabajar en el presente para un mejor futuro.
Conocernos, no a través de la opinión o juicio de los demás, sino a través de la introspección y del análisis, desde dentro.
Escúchate, entiéndete y acéptate amablemente.
Cuestiona las «etiquetas» que te hayas o te hayan puesto: ¿de dónde vienen? ¿son reales a día de hoy? …desprendernos de etiquetas y juicios de valor ayuda a avanzar más ligero.
Si comienzas a entender lo que eres sin intentar juzgarlo, lo que eres se somete a una transformación.
Buena definición de objetivos: Se trata de definir objetivos alcanzables, que supongan un reto según nuestras capacidades y que sean medibles.
A veces el problema es que nos planteamos objetivos completamente inalcanzables, muy generales, o directamente nos imaginamos «siendo otros» y nuestro yo ideal es inalcanzable.
Nada es particularmente difícil si lo divides en pasos pequeños.
La autoconfianza se manifiesta fundamentalmente en esa voz interior que nos acompaña la mayor parte del tiempo.
Fíjate en la manera de hablarte: ¿Eres asertivo y amable contigo mismo?
Háblate como lo harías a un buen amigo, con amabilidad, respeto, sinceridad y sobre todo cariño.
Siempre estás contigo mismo, así que es mejor que disfrutes de la compañía.
No hay mejor manera de fomentar la confianza que actuar, arriesgarse, lanzarse a la acción.
La confianza viene con la acción y la experiencia a enfrentarnos y resolver situaciones.
La inseguridad forma parte del camino.
No podemos esperar a sentirnos confiados para actuar.
Para ganar confianza hay que ser valiente y lanzarse a la acción a pesar de las inseguridades.
Conecta con tu «Mejor yo», y «haz como si»: Convierte a la imagen de tu mejor yo en un buen consejero y aliado, habla con él, piensa qué haría él, e imítalo.
¿Qué valores mueven a tu «mejor yo»?
¿a ese yo del futuro ideal?
¿Qué haría él?
Haz lo que haría ese yo, aunque no te sientas confiado.
«Fake it until you make it».