La intensidad de un ejercicio físico está relacionada con la dificultad y el esfuerzo que te supone la práctica de esa actividad y ésta varía en función del estado físico de cada persona, es decir, de tu forma física. La intensidad se refleja en la fatiga que presenta la persona a la hora de hacer deporte y en otros aspectos como su respiración, frecuencia cardíaca, pulsaciones. La intensidad con la que queremos realizar cualquier ejercicio físico va en función de diferentes variables: El volumen de entrenamiento, el tiempo de trabajo, y el descanso que haces entre ese volumen de entrenamiento. La intensidad del deporte practicado dependerá del estado de forma de la persona. La intensidad de la persona iniciada debe ser una intensidad moderada, en una escala del 1 al 10, hablaríamos entre 5 y 7 sobre 10, donde la persona siente la fatiga natural del deporte, pero puede de vez en cuando mantener una conversación. Si la práctica de actividad física es completamente nueva para tí, se recomienda que empieces con una intensidad baja y poco a poco la aumentes de forma progresiva hasta llegar a una intensidad moderada. Para una persona de nivel intermedio o amateur, se aconseja una intensidad entre 6 y 8, mientras que para un profesional, nos moveríamos ente 8 y 10. La escala de BORG es una escala de percepción subjetiva de esfuerzo y tras un proceso de familiarización con ella, el paciente es capaz de ofrecer un feedback de la fatiga que le ha ocasionado la sesión de ejercicio. También se utiliza el RIR y sirve para graduar la intensidad de las series en un entrenamiento de fuerza. La realización de ejercicios muy intensos en deportistas profesionales puede derivar en un sobre entrenamiento o incluso en fatiga crónica, por lo que se recomienda que intercales los picos de intensidad muy alta cada dos días y los combines con otro tipo de ejercicios.