Sirven, por ejemplo, para reproducir la anatomía de órganos corporales sanos y los cambios que pueden sufrir debido a diferentes enfermedades, observando su evolución paso a paso.
Para representar procesos fisiológicos naturales y los cambios que pueden experimentar debido al mecanismo de acción de un fármaco.
Para simular procedimientos médicos o quirúrgicos de forma virtual.
Para trabajar sobre el diagnóstico de enfermedades, estableciendo comparativas entre pruebas y herramientas reales, como ecografías o resonancias magnéticas, y modelos 3D interactivos que las imitan y pueden ayudar a comprenderlas de forma más intuitiva y sencilla.
Para visualizar el funcionamiento de dispositivos médicos, de aparatología o equipos e interactuar con sus elementos.
Como un sistema de formación y entrenamiento visual, realista e interactivo que permite comprender a la perfección los elementos representados en el simulador 3D sin tenerlos delante.
Puede ayudar, por ejemplo, a que un responsable de ventas domine o muestre los entresijos de productos o procesos complejos a sus clientes con un ahorro en costes y de forma portátil mediante una aplicación.
A que un profesional sanitario o un residente de medicina o enfermería se sienta más seguro a la hora de pasar a la acción, tras formarse y practicar en un entorno seguro donde se minimizan los riesgos de ciertas intervenciones.
Y puede ser una herramienta muy útil para la práctica clínica, ayudando a los profesionales sanitarios a explicar a los pacientes su condición médica, su cirugía, sus necesidades y complicaciones o el manejo de un dispositivo inyectable, por ejemplo.