La lateralidad cruzada puede producirse por causas genéticas, es un trastorno neurofisiológico que afecta al desarrollo cognitivo de la persona. La lateralidad cruzada también puede producir dificultades en la lectoescritura, ya que las letras se diferencian por su orientación lateral, por lo que hay un predominio hemisférico diferente entre la información visual que perciben y su respuesta grafomotora. En caso de lateralidad cruzada en el ámbito escolar, el niño va a encontrarse manejando símbolos donde las coordenadas espaciales y temporales que utilizan son relevantes para su comprensión. Todo esto puede producir un rendimiento inferior al nivel intelectual real, mostrando dificultades en la lectura, el habla y el cálculo, deficiencias en la escritura, dificultades en concentración y comprensión, provocando además problemas de integración escolar, conflictos familiares y desmotivación. Si es detectada en edad adulta, la lateralidad puede mostrar los siguientes síntomas: agotamiento físico, mental y emocional, insomnio y lentitud, desequilibrio y torpeza, problemas de concentración o de lenguaje y puede producir conflictos relationales en el ámbito laboral y familiar.