Los problemas de lateralidad pueden tener repercusiones muy importantes en el aprendizaje escolar como, por ejemplo, dificultades de lecto-escritura, matemáticas, inversiones al leer o escribir o cuadros de dislexia.
Además, pueden deteriorar la autoestima del niño.
Los niños que no tienen organizada su lateralidad a los cinco años suelen presentar dificultades en lectoescritura y matemáticas, inversiones, problemas de direccionalidad y de orientación espacio-temporal.
Hay falta de definición lateral y las respuestas bimanuales persisten más allá de los cinco años.
Ante la existencia de una lateralidad incompleta o cruces laterales: cruces laterales ojo-mano y/o oído-mano, dominancias visuales mixtas, etc.
Lateralidad contrariada: zurdos contrariados y diestros contrariados.
Lateralidad condicionada: cuando existe algún tipo de patología que condiciona la lateralidad, por ejemplo, una lesión cerebral que no permite que el niño desarrolle la dominancia lateral periférica que le correspondería por su diseño lateral cerebral.
Ante aquella sintomatología que pueda sugerir un desorden lateral como son:
Inversiones al leer y/o escribir, dificultades de aprendizaje de la lecto-escritura, las matemáticas, el razonamiento lógico, dislexia, discalculia, disgrafía, problemas de organización espacial y/o orientación temporal, disminución de la velocidad de procesamiento y respuesta, disminución de la atención por fatiga, malas posturas de trabajo, torpeza motriz, incoordinación, inseguridad, fracaso escolar, irritabilidad, baja autoestima o sintomatología física que indique distrés.