La lateralidad cerebral se refiere a la especialización de funciones en uno de los dos hemisferios del cerebro, lo que significa que ciertas tareas y procesos se llevan a cabo más prominentemente en el hemisferio izquierdo o derecho. Los hemisferios cerebrales son las dos mayores estructuras del encéfalo, la parte del sistema nervioso central incluida dentro del cráneo, y son inversos y asimétricos uno del otro. La lateralización cerebral se ha ido especializando en determinadas funciones para asegurar la eficiencia cerebral a pesar del aumento de la masa neuronal. Los resultados de un estudio demuestran que la toma de decisiones, como la percepción y la acción, así como las emociones, son más resonantes para el hemisferio derecho, mientras que la comunicación simbólica se basa más en el hemisferio izquierdo. La comunicación simbólica, que se manifiesta en el lenguaje, la lectura, el cálculo o el lenguaje de personas sordomudas, está muy lateralizada en el hemisferio izquierdo del cerebro. Sin embargo, las funciones relacionadas con la percepción y la acción, así como las emociones, se registran en el hemisferio derecho. La toma de decisiones también se basa más en las regiones del lóbulo frontal derecho. Esto sugiere que la lateralidad cerebral es un aspecto fundamental de la organización y el funcionamiento del cerebro, y que cada hemisferio tiene roles distintos en la percepción, el procesamiento de la información y el comportamiento. La lateralización se ha ido especializando en determinadas funciones para asegurar la eficiencia cerebral a pesar del aumento de la masa neuronal. La lateralización cerebral marca nuestra personalidad y afecta nuestra manera de ser, ya que según los casos, se cree que la mayoría de las personas tiene un hemisferio cerebral dominante, lo que influye en su carácter, orientación profesional y desempeño social.