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¿Por qué no puedo actuar bajo presión?

Gonzalo Bautista
Gonzalo Bautista
2025-08-22 18:11:49
Respuestas : 15
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Cuando se ofrecían recompensas de ‘premio gordo’, los monos tenían un bajo rendimiento. Este efecto es un ejemplo de bloqueo por presión y se caracteriza por una relación en forma de ‘U invertida’ entre el rendimiento y la recompensa. El rendimiento por recompensas no es lineal. Simplemente no rindes mejor a medida que aumenta la recompensa. La relación en «U invertida» observada en las tasas de éxito puede explicarse por la tendencia de las recompensas crecientes a sesgar los patrones de actividad neuronal. Primero, estos patrones se acercan más a la zona óptima para la preparación del movimiento, pero con recompensas extremadamente grandes, se alejan de dicha zona. La información de recompensa interactúa con la actividad relacionada con la preparación en la corteza motora. Cantidades moderadas de recompensa mejoran el rendimiento motor al llevar la actividad neural más cerca de una zona óptima de preparación de alcance. Descubrimos que un mayor incentivo de recompensa incrementa la actividad neuronal durante la preparación del movimiento. Concluimos que las señales neuronales de recompensa y la preparación motora interactúan en la corteza motora de una manera que podría explicar por qué nos bloqueamos bajo presión.
Carmen Ros
Carmen Ros
2025-08-15 16:36:22
Respuestas : 23
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Si el trabajo bajo presión es una constante y habitual, es porque hay cosas que funcionan mal. Roles mal definidos, pocas personas para hacer el trabajo de muchas, ausencia o poco reconocimiento, ambientes en donde predominan sanciones y amenazas, falta de claridad en los objetivos y metas planteadas, el seguimiento se hace solo en momentos críticos, falta de liderazgo, son motivos por lo que las cosas funcionan mal. La falta de liderazgo y guía clara lleva a errores y un ambiente de alta presión. Un líder es vital para el equipo, especialmente en momentos de intensidad laboral, para evitar estos problemas. Todo este coctel, mezclado y agitado en su punto, genera pérdida de tiempo, retrasa entregas, genera presión y crea un ambiente de trabajo estresante. Cuando la presión se vuelve un hábito hay que reflexionar.

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Iván Torres
Iván Torres
2025-08-07 09:07:44
Respuestas : 36
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Lo primero que has de saber es que no son imaginaciones tuyas: probablemente sí rindas mejor cuando enfrentas una cierta presión. Esta puede venir provocada por la falta de tiempo, por la supervisión de un superior o por lo mucho que te juegas en esa actividad o proyecto. Puede que ellos sientan que son personas que rinden mejor bajo presión; pero, en realidad, son personas con dificultades para gestionar las emociones negativas que les evoca el proyecto o actividad en cuestión. Una cosa es saber actuar bajo presión y otra necesitar la presión para poder actuar. Si voluntariamente esperas hasta el último minuto para afrontar tus pendientes, si lo haces porque necesitas esa presión para motivarte, estás cayendo en un error. La presión hace que ya no trabajes “para ganar”, sino simplemente” para no perder”. Ya no puedes cuidar los detalles, repasar o añadir nuevas ideas, has de conformarte con simplemente cumplir. Por esto, si eres una persona que tiende a procrastinar y que no logra motivarse sin esa presión extra, quizá necesites revisar tus dinámicas, tus temores y tu gestión emocional. Al hacerlo, estarás más cerca de poder aprovechar verdaderamente tu potencial. El perfeccionismo y la procrastinación suelen estar detrás de la necesidad de trabajar bajo presión. Generalmente, lo hacen dejando todo para el último momento y comenzando con la actividad cuando apenas disponen ya de tiempo para abordarla. Esta tendencia, conocida como procrastinación, suele esconder un miedo a no ser capaz de cumplir con la tarea. Paradójicamente, es propia de personas perfeccionistas: el grado de exigencia que colocan sobre sí mismos hace que la tarea les resulte abrumadora. Así, evitan encararla y postergan indefinidamente el momento de comenzar, enredándose en asuntos y tareas sin importancia, hasta que ya no les queda más remedio que hacerlo.
Verónica Galván
Verónica Galván
2025-07-27 04:47:42
Respuestas : 21
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Cuando se tienen mucha presión, ¿por qué fallamos a veces al intentar estar a la altura de nuestro potencial. Cuando estamos preocupados por hacer el mejor rendimiento, a menudo intentamos y controlamos aspectos de lo que estamos haciendo que serían mejor dejar en piloto automático, fuera de la conciencia.

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Candela Negrete
Candela Negrete
2025-07-27 00:42:21
Respuestas : 29
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Si trabajar bajo presión supone para ti un aumento del cansancio, del estrés con la aparición de síntomas como el síndrome de ‘burnout’, o una disminución del rendimiento, entonces se trata de una práctica muy poco saludable. La capacidad de desarrollar determinadas tareas profesionales bajo condiciones adversas tanto de tiempo como de sobrecarga, manteniendo un ritmo de eficiencia y eficacia, es lo que se conoce como trabajar bajo presión. Para que un trabajador aguante el ritmo en un mercado laboral cada vez más competitivo en el que el tiempo y la carga de tareas son determinantes, es necesario que posea habilidades como la capacidad de planificación, organización y priorización. Sin embargo, si trabajar bajo presión supone para ti un aumento del cansancio, del estrés con la aparición de síntomas como el síndrome de ‘burnout’, o una disminución del rendimiento, entonces se trata de una práctica muy poco saludable. Trabajar bajo presión no puede ser nunca sinónimo de estrés laboral, porque entonces más que un beneficio puede convertirse en un problema sobre el que sería necesario actuar.
Martina Palacios
Martina Palacios
2025-07-26 23:52:57
Respuestas : 20
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Trabajar bajo presión no solo requiere habilidades técnicas, sino también un conjunto de estrategias para aprender a manejar el estrés y mantener la productividad sin comprometer la calidad del trabajo. Un buen truco es hacer una lista de tareas pendientes y clasificarlas por importancia y urgencia. Herramientas como matrices de priorización pueden ayudarte a visualizar lo que debe hacerse de inmediato y lo que puede esperar. Al tener claro tu plan de acción, el estrés se reduce y puedes avanzar de manera más eficiente, evitando trabajar bajo presión. Cuando el trabajo se acumula, es fácil que cualquier persona se sienta abrumada. En lugar de abordar una gran tarea de una sola vez, dividirla en partes más pequeñas y manejables te ayudará a desenvolverte mejor. Tomarse un momento para respirar profundo puede tener un impacto significativo en tu capacidad para gestionar la presión. Técnicas de respiración consciente y meditación rápida pueden ayudarte a reducir la ansiedad en momentos de mucho estrés, permitiéndote enfocarte mejor en la tarea en cuestión. Uno de los principales errores cuando se trabaja bajo presión es no comunicarse adecuadamente con compañeros, compañeras o responsables. Si sientes que el tiempo o los recursos no son suficientes, es importante hablar con franqueza y buscar ayuda o realizar ajustes cuando sea necesario. Un equipo que trabaja bien en conjunto puede aliviar mucho la presión. Es fácil caer en la tentación de trabajar sin parar cuando hay prisa, pero hacer pequeñas pausas te ayuda a mantener la concentración y la energía. Un descanso rápido de cinco a diez minutos puede hacer una gran diferencia en tu productividad y en tu capacidad para enfrentar el estrés. Tu actitud ante trabajar bajo presión puede influir mucho en cómo la manejas. En lugar de ver una situación estresante como un obstáculo, míralo como una oportunidad para aprender y crecer. Un enfoque positivo puede aumentar tu resiliencia y ayudarte a superar los momentos más difíciles a ti y a tu entorno. Cada situación de presión que enfrentas es una oportunidad de aprendizaje. Reflexiona sobre lo que funcionó y lo que no, y utiliza esa experiencia para mejorar tu rendimiento la próxima vez que te encuentres en una situación similar. Con el tiempo, desarrollarás una mayor confianza en tu capacidad para manejar el estrés.

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