A la hora de desarrollar y definir los objetivos, es importante seguir de manera estricta la metodología, de modo que las metas propuestas cumplan, en orden, cada uno de los criterios.
Esta labor, aunque pueda parece tediosa, será la que posteriormente defina el éxito en la aplicación, de modo que se debe invertir el tiempo que sea necesario en hacerlo de manera adecuada.
La especificidad de los objetivos plateados es una de las claves principales que motivara el posterior éxito o fracaso de la metodología.
La implementación de objetivos SMART, acorde a los criterios recogidos en el método, aporta una idea clara de qué quieren conseguir las organizaciones, cómo se medirá el desempeño de los trabajadores y en cuánto tiempo se deben conseguir las metas.
Para que la metodología sea efectiva es importante que los objetivos planteados sean realistas y alcanzables.
Proponer objetivos que no se pueden conseguir es inútil, y tan solo servirá para restar energía y frustrar al equipo en su tarea.
Así, es importante tener en cuenta las características de los equipos con los que se trabaja y conocer el punto de partida de la organización y los recursos disponibles.
No obstante, que los objetivos sean alcanzables no quiere decir que no deban ser desafiantes para los equipos.
Con la intención de motivar a los equipos y de hacer atractivos los objetivos, las metas deben estar alineadas con los fines generales de la compañía y deben tener cierto grado de relevancia.
Algunas preguntas que ayudan a la formulación de este criterios son “por qué es importante” o “de qué forma el objetivo individual afecta a la estrategia global”.
Todos los objetivos propuesto deben estar limitados en el tiempo, de manera que se deben completar en un periodo determinado.
Se trata, además, de uno de los criterios más importantes porque de él dependerán el resto de características y que el objetivo se pueda o no alcanzar.
La utilidad del método se basa en su capacidad para medir la calidad de los sistemas de evaluación del desempeño.
Así, algunos de los beneficios que se reportan de la aplicación de este método son la mejora de la planificación empresarial, centrando el foco en lo importante; el mayor control y optimización de los recursos técnicos y humanos; la posibilidad de mejorar todos los procesos internos y la mejora en la gestión de los tiempos dentro de la organización.