Rendimiento. Que tus metas sean más claras y puedan medirse fomentará el alcance de las mismas con sucesso y en los plazos de tiempo marcados. Por lo tanto, la productividad y el rendimiento aumentarán.
Gestión del tiempo. A su vez, al marcar unos plazos específicos, el equipo de trabajo podrá planificarse y establecer prioridades en sus tareas.
Gestión de recursos. Como te decíamos antes, que tus objetivos sean concretos y tengas un tiempo muy específico para alcanzarlos, hará que puedas gestionar tus recursos de la forma más eficiente evitando malgastar cualquier tipo de herramientas o materiales innecesarios.
Comunicación. Esta es otra de las claves para que el método SMART funcione. Al fin y al cabo, trabajar en una organización implica establecer un plan efectivo de comunicación entre los departamentos de tu empresa.
Claridad. Tus objetivos SMART nunca deben ser ambiguos, sino claros y concisos para que puedas alcanzarlos con mucha más facilidad y sabiendo qué pasos seguir para conseguirlos.
Enfoque. La claridad también tiene mucho que ver con el enfoque. Con ello nos referimos a dedicar todos tus esfuerzos en metas muy concretas que te ayuden a conseguir lo que quieres.
Motivación. Que tu equipo esté motivado a la hora de conseguir esos objetivos es muy importante.
Responsabilidad. El trabajo en equipo no sólo conlleva un sentimiento de motivación de los trabajadores. También es una responsabilidad para todos los miembros del equipo, por lo que todos deberán colaborar para que puedan alcanzarse los objetivos esperados.
Evaluación. Finalmente, el análisis y la evaluación de objetivos es muy importante para conocer los puntos fuertes y débiles del proyecto, lo que permitirá implementar mejoras en los próximos planes de la empresa.