Si el objetivo es maximizar la fuerza y la hipertrofia muscular, lo más recomendable es levantar pesas antes de hacer cardio. La razón principal es que el entrenamiento de fuerza implica una carga externa que requiere un esfuerzo neuromuscular óptimo. Llegar fatigado a estos ejercicios tras una sesión intensa de cardio puede aumentar el riesgo de lesión y reducir la capacidad para levantar peso o completar repeticiones efectivas.
Sin embargo, realizar pesas primero también tiene un impacto en el cardio posterior. Según investigaciones, hacer levantamiento de pesas antes de ejercicios aeróbicos puede reducir la potencia, velocidad y resistencia. Esto significa que, si el objetivo principal es mejorar el rendimiento en carreras o entrenamientos de resistencia, podría ser mejor hacer cardio antes.
Antes de cualquier rutina, es recomendable realizar unos minutos de cardio ligero para aumentar el flujo sanguíneo y preparar los músculos para el esfuerzo. Algunos métodos de entrenamiento combinan cardio y fuerza en una misma sesión. Protocolos como HIIT o circuitos de fuerza incluyen movimientos aeróbicos y de carga sin una separación clara entre ambos.
Lo ideal es realizar entrenamientos de fuerza y cardio en días separados para optimizar el rendimiento en ambos, lo que se conoce como entrenamiento híbrido. Si no es posible, la mejor estrategia es: Si el objetivo es ganar músculo, hacer pesas primero y luego cardio moderado. Si el objetivo es mejorar la resistencia, comenzar con el entrenamiento aeróbico y luego hacer una sesión ligera de fuerza. Si se busca una combinación eficiente, el entrenamiento en circuito o HIIT puede ser una alternativa efectiva.