La hidratación es crucial para mantener un rendimiento óptimo durante y después del ejercicio. La cantidad de líquido que debes consumir para mantener una hidratación adecuada varía según tu peso corporal, nivel de actividad, edad y otros factores individuales. Las frutas son alimentos muy hidratantes, sobre todo las de mayor porcentaje de agua, como la sandía, las fresas y el melón, que ayudan a restablecer los niveles de líquidos en tu organismo después del ejercicio. Los encurtidos como pepinillos son también un excelente alimento hidratante, ya que contienen aproximadamente un 94% de agua. Además, los encurtidos son ricos en electrolitos esenciales como sodio, calcio, magnesio y potasio, que a menudo se pierden a través del sudor. El agua no es lo más hidratante, que aplaque la sed como nadie no significa que hidrate más, se descubrió que la leche es aún más hidratante que el agua normal, ya que contiene lactosa de azúcar, algunas proteínas y algunas grasas que retrasan el vaciado del estómago y ayuda a hidratar el cuerpo durante más tiempo. La leche desnatada o las bebidas vegetales frías, como la de almendra, cáñamo o soja, contienen entre un 90-100% de agua, perfectas para tomar frescas en verano. Por el contrario, para el frío es perfecto el caldo de huesos, rico en minerales como sal, hierro, zinc, calcio, proteínas y grasas.