La curva de aprendizaje es una representación gráfica de la relación entre lo que se puede aprender y el tiempo que toma hacerlo.
En términos básicos, la curva de aprendizaje es una representación gráfica de la relación entre lo que se puede aprender y el tiempo que toma hacerlo, pequeño pero esencial detalle que tendemos olvidar y que se convierte en una fuente de frustración para estudiantes y profesores, como para cualquiera que pretenda aprender, ya sea a bailar bachata, cocinar una tortilla, programar, o acceder a la plataforma de nóminas de la empresa.
Para aprovechar el verdadero potencial de la curva de aprendizaje, que es diferente en cada caso y depende tanto de factores genéticos y socioculturales como de la práctica, lo que es indudable es que se debe reconocer el poder transformador de aprender a aprender.
Si comprendemos los estilos de aprendizaje, aplicamos técnicas de enseñanza efectivas y vamos adaptando las maneras de aprender a los nuevos tiempos, no solo seremos individuos, organizaciones y estructuras familiares y sociales más efectivas, sino que además disfrutaremos más del proceso de conocer cómo funciona el mundo.