El Yo Ideal es lo que pienso que debería ser para cumplir las exigencias de mi entorno y llegar a ser aceptado, amado... feliz. Entonces, cuando pienso y valoro que esa identidad deseada contiene unos atributos exageradamente positivos y, por tanto, difíciles de alcanzar, mi nivel de frustración con mi yo percibido va a ser muy alto, y mi autoestima se va a resentir. Cuando mi yo ideal es irreal, siempre pensaré que "no soy lo suficiente", al no alcanzar ese ideal que me he planteado y que es fruto de una autoexigencia excesiva (perfeccionismo) y de una sobrevaloración de las expectativas de los demás. La autorrealización no es la búsqueda de nuestro mejor yo (eso suena a perfeccionismo, a, precisamente, búsqueda del yo ideal, lo que pienso que debería ser), es búsqueda de quien soy de verdad, de mi yo más auténtico, mi yo real. Unos elementos imprescindibles para la puesta en marcha de esa búsqueda, son: 1. Autoexploración y autoconocimiento, para anular los sesgos que conforman mi yo percibido y que este se parezca, cada vez más, a mi yo real, es decir, que lo que pienso que soy este cada vez más cerca de quien soy. 2. Aceptación y autovaloración positiva, para renunciar de una vez al yo ideal irreal y liberarme así de exigencias absurdas e innecesarias que solo provocan frustración y merma de la autoestima.
3. Seguir un proceso vital de autorrealización, que significa vivir una vida más acorde a quien, gracias a la aceptación y al autoconocimiento, estoy descubriendo que soy. Sin ponerme metas ajenas ni compararme con nadie más que conmigo mismo. Vivir una vida auténtica y genuina. Al fin y al cabo, recuerda: tú no eres quien piensas que eres ni quien piensas que debes ser. Tú, simplemente, eres. Y eso ya está muy muy bien.