La duración del calentamiento oscila entre los 15 y los 30 minutos aunque dependerá de la condición física del deportista y del trabajo que se vaya a realizar en la parte principal del entrenamiento. Es muy importante para el adecuado desarrollo de la sesión o de la competición posterior. Aunque a veces hay quien se toma el calentamiento a la ligera, existen diversos tipos de calentamiento según el tipo de actividad que se vaya a realizar. De entrenamiento: es una parte de la sesión, que se aprovecha para realizar tareas concretas como el incremento de los niveles de flexibilidad o la práctica de una técnica concreta. Además, sirven para preparar las tareas posteriores. Calentamiento activo o convencional: realizado mediante actividades adaptadas o no a la posterior actividad o competición. Este calentamiento forma parte de cada programa de entrenamiento y se aplica en cada sesión de trabajo. Calentamiento pasivo: Surgió en 1957 en Checoslovaquia, de los estudios de Carlessi y Forbes quienes aplicaron duchas calientes y masajes estimulantes, si bien los resultados positivos fueron mínimos. Actualmente, esto es un planteamiento que se utiliza más para la recuperación o como complemento del calentamiento activo. General: es un calentamiento válido para cualquier tipo de actividad físico-deportiva en base a ejercicios de preparación física general destinados a todos los sistemas funcionales del organismo y a los grupos musculares más importantes. Para favorecer la adherencia, hay que procurar que sea variado. Específico: dirigido a grupos musculares más concretos, ejercicios relacionados con la actividad deportiva de la parte principal, se pueden emplear ejercicios técnicos, que buscan la puesta a punto del sistema neuromuscular y la revisión técnica. Aumenta la temperatura de la musculatura implicada y del organismo en general. Aumenta el flujo sanguíneo general y de la musculatura en particular. Aumento del ritmo cardíaco y de la actividad pulmonar, mejorando su capacidad y la utilización del oxígeno. Aumenta las capacidades de todos los órganos de los sentidos. Aumenta el rendimiento y la velocidad de la contracción muscular. Mejora los reflejos y la actividad en los circuitos neuronales. Aumenta la capacidad de atención, concentración y procesamiento de la información. Incrementa la capacidad orgánica general, de músculos y de articulaciones. Facilita el deslizamiento articular y muscular. Aumenta la elasticidad muscular y evita distensiones bruscas y desgarros.