Cuando te mueves más, tu colon se mueve más y es más fácil defecar a tiempo. El tono muscular saludable en sus abdominales y diafragma también es clave para mover los desechos a través de su tracto digestivo. El ejercicio constante puede ayudarlo a mantenerse regular, especialmente a medida que envejece.
La falta de movimiento no solo daña tu salud física. También puede aumentar los sentimientos de ansiedad y depresión. Haz que tu sangre bombee regularmente. Los ejercicios cardiovasculares como caminar, andar en bicicleta, nadar o correr aumentarán y estabilizarán su estado de ánimo e incluso mejorarán su autoestima.
Cuando mantienes una rutina regular de ejercicios, te duermes más rápido y duermes más profundamente una vez que te quedas dormido. El ejercicio regular le dice a su cuerpo que produzca más químicos llamados factores de crecimiento. Aumentan la producción de vasos sanguíneos en el cerebro.
Cuanta más sangre llegue a su cerebro, mejor podrá pensar, recordar y tomar decisiones. Cuando la actividad física es una parte regular de su vida, a su cuerpo le resulta más fácil mantener bajo control la glucosa en la sangre. Los niveles estables de azúcar en la sangre lo mantienen fuera de la zona de peligro de la diabetes tipo 2.
Cuando los músculos centrales están débiles por falta de uso, no pueden sostener la espalda como deberían. Esto hace que sea mucho más fácil ajustar los muslos de la espalda durante los movimientos cotidianos, como pararse o estirarse. Pilates, yoga y otros ejercicios que usan estiramiento son buenos para fortalecer la espalda.
Cuanto más moderada es la actividad, menor es la probabilidad de contraer un resfriado u otros gérmenes. Cuando haces del ejercicio un hábito, tu sistema inmunológico se fortalece. Algunos estudios muestran que el ejercicio moderado estimula la circulación y el sistema inmunológico, lo que ayuda a que la piel mantenga ese brillo juvenil.