Cuando dos ondas idénticas de la misma fuente se superponen entre sí, la combinación de dos crestas o dos valles da como resultado un refuerzo de amplitud conocido como interferencia constructiva. Si dos ondas idénticas, que inicialmente están en fase, se desfasan debido a las diferentes longitudes de trayectoria, la combinación de crestas con valles da como resultado una reducción de la amplitud conocida como interferencia destructiva. Cuando las ondas idénticas están desfasadas en 180°, la interferencia da lugar a una anulación completa. Las ondas sonoras producidas por los altavoces están en fase y son de una sola frecuencia, e interfieren entre sí. Cuando coinciden dos crestas o dos valles, hay interferencia constructiva. Del mismo modo, cuando una vaguada y una cresta coinciden, se produce una interferencia destructiva. La diferencia de fase se debe a las longitudes de camino recorridas por las ondas individuales. Si la diferencia en las longitudes de los caminos es de una longitud de onda, conduce a una interferencia constructiva total y a una amplitud resultante igual al doble de la amplitud original. Si la diferencia en las longitudes de los trayectos es inferior a una longitud de onda pero superior a la mitad de una longitud de onda, da como resultado una amplitud mayor que cero e inferior al doble de la amplitud original. Por último, si la diferencia en las longitudes de los trayectos es la mitad de una longitud de onda, se produce una interferencia destructiva total y una amplitud resultante igual a cero. Una aplicación inteligente de la interferencia en situaciones cotidianas se puede ver en un par de auriculares. En los últimos tiempos, los auriculares han sido diseñados para cancelar el ruido con interferencias destructivas mediante la creación de una onda sonora opuesta al sonido entrante. Estos auriculares pueden ser más eficaces que la simple atenuación pasiva utilizada en la mayoría de las formas de protección auditiva.