El seguro obligatorio de un coche, también conocido como seguro a terceros, es aquel que cuenta con las coberturas mínimas exigidas por la ley para poder hacer uso de la vía pública, es decir, de las carreteras españolas. Esta es una cuestión importante. Si está estacionado en la calle, deben contar con él. No poseerlo es motivo de una fuerte sanción. De hecho, es similar a la de conducir sin haber contratado uno. En concreto, las coberturas previstas por la ley dentro del seguro obligatorio son las siguientes: En caso de sufrir un siniestro del cual seas culpable, los daños materiales y personales causados al resto de conductores implicados. Esto también abarca a sus acompañantes. El seguro también cubre tu responsabilidad sobre los daños que sufran tus acompañantes, es decir, quienes viajen contigo a bordo del vehículo. Daños ocasionados a peatones, por ejemplo, durante un atropello. Otros daños ocasionados por tu vehículo como consecuencia del accidente. Sería el caso, por ejemplo, del derribo de una farola o de un semáforo a causa del impacto. Dicho esto, es más fácil entender por qué se conoce también como seguro a terceros. Es más, todas estas cuestiones pueden englobarse dentro de un mismo concepto, que es el de responsabilidad civil.