Los niños y jóvenes deben invertir como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa.
Incluye la opción de dedicar a distintas actividades intervalos más cortos (por ejemplo dos sesiones de 30 minutos) y sumar esos intervalos.
La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica.
Convendría incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos.
No obstante, cada uno elige la manera de ejercitarse.
Siempre que sea posible, las y los jóvenes con discapacidad deberán seguir también esas recomendaciones.
Sin embargo, tendrán que hablar con su proveedor de salud para conocer el tipo y cantidad de actividad física que sea más adecuada para ellos.
En el caso de los niños y jóvenes inactivos, se recomienda un aumento progresivo de la actividad para alcanzar finalmente el objetivo indicado más arriba.
Es conveniente empezar con una actividad ligera y aumentar gradualmente con la duración y la frecuencia.
La realización de una actividad física adecuada ayuda a los jóvenes a: Desde lo corporal, (Elimina grasas, previene la obesidad, mejora la capacidad respiratoria, y de los músculos, combate la osteoporosis, mejora la resistencia la fuerza, etc.)
A nivel psíquico tiene efectos tranquilizantes, antidepresivos, nos proporciona bienestar, y elimina el stress, previene el insomnio y regula el sueño.
A nivel socio afectivo, estimula la iniciativa, canaliza la agresividad, nos enseña a aceptar y superar las derrotas, asumir responsabilidades, y aceptar normas.
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