Recargar en casa conlleva una gran serie de ventajas, entre las que se puede mencionar un mayor control de la gestión de la energía, un enorme ahorro económico o incluso evitar desplazamientos a estaciones de servicios.
Y es que contar con un punto de carga en el garaje es mucho más fácil de lo que podría pensarse.
Las recargas domésticas están principalmente ideadas para lograr un mejor aprovechamiento del tiempo cuando el vehículo está detenido.
Y esto sucede, por lo general, a lo largo de la noche.
De esta forma, cuando vayamos a utilizar el automóvil podremos comprobaremos que sus baterías están cargadas al 100%.
Y para ello, los dos métodos principales para recargar un coche eléctrico son mediante un punto de recarga o un enchufe convencional Schuko.
Con la modificación del Real Decreto 647/2011 por el que se regula la actividad de gestor de cargas del sistema para la realización de servicios de recarga energética, tan solo se debe notificar por escrito al presidente de la comunidad o al administrador de la finca donde se va a realizar la instalación.
El otro requisito es que el punto de recarga debe ser instalado por un profesional certificado según la instrucción técnica complementaria del Reglamento electrotécnico para baja tensión (ITC) BT 52, encargado de regular la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos.