La diferencia entre una crítica constructiva y una destructiva es la forma en que se hacen los comentarios.
La crítica constructiva señala fallos pero incluye consejos o sugerencias sobre cómo pueden ser corregidos, mientras que la crítica destructiva pretende atacar directamente o derribar a la persona, y por supuesto, no incluye consejos prácticos.
Nuestro primer instinto cuando nos enfrentamos a la crítica es ponernos a la defensiva.
Aun cuando tenga la intención de ser útil, la crítica puede sentirse como un rechazo y provoca nuestro instinto de «lucha o huida» como respuesta natural.
Pero cuando damos rienda suelta a nuestras emociones, a menudo decimos cosas que lamentamos más tarde.
Lo mejor que podemos hacer es resistir a la tentación de responder de forma inmediata.
Es importante entonces dar un paso atrás en la situación y pensar en cómo se va a procesar.
Espera hasta encontrarte más tranquilo y tenerlo más claro antes de decir nada.
Puede ser fácil malinterpretar la más mínima crítica negativa.
Así que pregunta para asegurarte de que entiendes completamente lo que te están diciendo.
Se dice que casi siempre hay algo de verdad en cada crítica.
O por lo menos, la crítica de una persona es portadora de la verdad de cómo esa persona que te ve.
Intenta escuchar con la mente abierta, lo cual no significa que tenga que debas creerla de inmediato, pero tal vez puedas encontrar algo que te haga reflexionar.
Para bien o para mal, otras personas en nuestras vidas a menudo actúan como espejos que nos reflejan las cosas que no podemos ver por nosotros mismos.
Encuentra una manera de utilizar esto como una experiencia de aprendizaje para mejorar.
¡No creas todo lo que sientes.
Los sentimientos no son los hechos, los sentimientos sólo son eso: sentimientos.
No siempre representan siempre lo que está ocurriendo a tu alrededor.
Cuando escuchas las críticas, a menudo se desencadenan profundos sentimientos de vergüenza, frustración, ira, insuficiencia, desesperanza, etc., por lo que es difícil percibir toda la situación con perspectiva, en lugar de centrarnos únicamente en aquellos aspectos de la situación que nos están molestando.
Pregúntate si tus sentimientos se basan en la realidad actual, en experiencias pasadas, o en los temores que tengas sobre el futuro.
Tras recibir una crítica no es raro que nuestro ego se sienta como si le hubieran golpeado.
Después de esta experiencia podrías proporcionarte un poco de autocuidados, haciendo algo que te ayude calmarte o incluso consolarte, puedes ver una película divertida, tomarte un largo baño de burbujas, leer un buen libro o disfrutar de tu comida favorita.
Si eres amable contigo mismo cuando las cosas se complican, te darás cuenta que es más fácil lograr un mayor equilibrio y tranquilidad interior.