Conocernos: debemos comenzar por entender nuestras emociones y nuestra forma de ser, más allá de lo que otras personas piensan de nosotros. Aceptarnos tal como somos: no debemos fingir ni esconder nuestra forma de ser. Para sentirnos cómodos en nuestro día a día, debemos ser honestos con nosotros y con los demás. Significa ser conscientes de nuestras habilidades y nuestro potencial, pero también ser honestos y reconocer nuestras debilidades. Identificar en qué podemos mejorar: una vez que conocemos nuestras debilidades, podemos poner en marcha estrategias que nos ayuden a superarlos o modificar hábitos que pueden dañarnos. Ser optimistas y confiar en nosotros mismos: ya conocemos nuestras habilidades, así que debemos confiar en ellas para afrontar los retos. Cuidarnos: debemos prestar atención a nuestra salud y nuestros hábitos de vida, pero también a nuestro bienestar psicológica y emocional. Aprender a quererse y valorarse requiere un proceso de aprendizaje. Valorarse a uno mismo nos ayudará a establecer relaciones sanas e igualitarias con otras personas.