La fatiga muscular es, en resumen, cansancio muscular y sucede cuando hay un agotamiento extremo de las fibras musculares ante una actividad física intensa. La fatiga muscular nos lleva a una pérdida total o parcial de la capacidad física, lo que impide seguir con un rendimiento óptimo. La fatiga muscular es la incapacidad o falta de fuerzas para continuar realizando una determinada actividad. Sucede cuando los músculos no tienen la fuerza suficiente para continuar, como si se hubiese agotado nuestra batería. Concretamente, ante la realización de una actividad física, el músculo activo requiere de oxígeno y de reservas energéticas de glucógeno; cuando se aumenta la intensidad de la actividad, esa necesidad de oxígeno aumenta, sobrepasando los niveles que el sistema de transporte es capaz de proporcionar. Esta situación desemboca en que el músculo activo busque otra fuente de energía, llegando a aumentar el ácido láctico que, a su vez, desarrolla una acidosis metabólica que puede derivar en la descomposición de la fibra muscular. Otras causas de la fatiga de muscular pueden ser las siguientes: Niveles de calcio insuficientes, lo que dificulta la contracción y la relajación muscular. Acumulación de ácido láctico. Esta sustancia es producida por los músculos en el metabolismo anaeróbico y se forma cuando el cuerpo descompone carbohidratos para utilizarlos como energía en momentos de niveles bajos de oxígeno. Falta de hidratación. Se debe a la pérdida de agua y electrolitos a través del sudor. Deficiencia de glucógeno, que no es más que los hidratos de carbono almacenados en el organismo. Una deficiencia de estos puede desembocar en la pérdida de fuerza y resistencia muscular. Una mala alimentación, falta en vitaminas, minerales e hidratos. Es importante mantener el equilibrio entre la cantidad y la calidad para optimizar el rendimiento y la recuperación. Realizar esfuerzos intensos sin la adecuada recuperación. El equilibrio entre entrenamiento y recuperación es muy importante de cara a la progresión del rendimiento y la prevención de la fatiga. El sobreentrenamiento. En relación con la causa anterior; si se exige más al cuerpo de lo que puede dar al final entrará en colapso. Además, el estado físico es muy importante, hay que aumentar la intensidad de los ejercicios de manera progresiva, no de golpe. La presencia de lesiones musculares y calambres durante la actividad también afectan al buen funcionamiento de los músculos El componente genético, la falta de sueño o el consumo de bebidas alcohólicas, el tabaco y cualquier otro tipo de droga son factores íntimamente relacionados con la fatiga muscular.