Una forma de combatir la fatiga muscular justo después del entrenamiento es bañarse con agua fría, pues la temperatura fría ayuda a combatir la hinchazón, mejorando la contracción muscular y combatiendo la fatiga. También se podría optar por compresas calientes en la región donde se está produciendo el dolor, bañarse con agua caliente y/o realizar un masaje para relajar los músculos, por ejemplo. La fatiga muscular se caracteriza por el cansancio de los músculos después de un esfuerzo físico intenso, siendo importante hacer calentamiento antes de entrenar y reposar como mínimo 1 día entre cada entrenamiento, para que el cuerpo y los músculos tengan tiempo de recuperarse. Para aliviar el dolor muscular, el cual puede surgir 24 o 48 horas después del entrenamiento, se puede realizar lo siguiente: Utilizar una bolsa térmica caliente. Usar una bolsa térmica como compresa caliente hace que los vasos sanguíneos se dilaten, aumentando el flujo de sangre en la región, relajando los músculos y, por ende, disminuir el dolor. Otra manera, es colocar una toalla limpia en agua caliente, escurrirla bien y colocar en la zona afectada. Darse un baño caliente. Un buen baño caliente es otra excelente opción para aumentar el calor corporal, ayudando a relajar los músculos, aliviando el dolor muscular. También se pueden utilizar sales de baño relajantes, ricas en sal marina, aceite de romero, lavanda o eucalipto, por ejemplo, para mejorar la fatiga muscular. Realizar masajes. Otra manera de combatir la fatiga muscular es realizar un masaje con una pomada o aerosol, como el Voltaren o Bengay. El masaje promueve la relajación de los músculos y, por consecuencia, el alivio del dolor muscular. Las pomadas son analgésicas y antiinflamatorias, lo que reduce el dolor, y gracias a su contenido de mentol provocan una sensación de frescor y alivio. Reposar. Es importante reposar el cuerpo para permitir que los músculos se recuperen luego del entrenamiento. Para eso, es importante dejar 1 día entre cada entrenamiento, y aprovechar para realizar ejercicios de estiramiento para ayudar a relajar aún más los músculos. Calentar el cuerpo. Hacer siempre ejercicios de calentamiento al inicio del entrenamiento, preparan los músculos para el entrenamiento y disminuyendo el riesgo de lesiones musculares. Algunos ejemplos son: correr, caminar, andar en bicicleta, o simplemente realizar diferentes movimientos del cuerpo, utilizando todos los grupos musculares. Estirar el cuerpo. Hacer siempre estiramientos al final del entrenamiento ayudan a disminuir el dolor después del entrenamiento y a acelerar la recuperación muscular. También se puede optar por un automasaje con Foam Roller. Alternar los ejercicios. Alternar los ejercicios en cada entrenamiento permite la recuperación del músculo, favorece el crecimiento muscular y previene el riesgo de lesiones. Por ejemplo, si hoy el entrenamiento incluye solo ejercicios de brazos, el próximo deberá incluir ejercicios de piernas. Es importante que los ejercicios sean orientados por un entrenador en el gimnasio, para evitar lesiones y pueda realizar los ejercicios adecuados con cada objetivo personal. La alimentación es fundamental antes del entrenamiento, pues proporciona la energía necesaria a los músculos para el ejercicio; y después del entrenamiento, puesto que ayuda a la recuperación y al crecimiento muscular. Antes del entrenamiento, es recomendado ingerir carbohidratos entre 30 minutos a 1 hora antes del entrenamiento para proporcionarle energía a los músculos. Después del entrenamiento, ingerir proteínas junto a carbohidratos, como máximo 50 minutos después del entrenamiento para ayudar a la recuperación y al crecimiento muscular. También es importante consumir alimentos ricos en magnesio y en potasio, como los frutos secos, semillas, aguacate y banana. Es fundamental beber agua antes, durante y después del entrenamiento para reponer la cantidad de agua perdida y mejorar la contracción muscular, evitando calambres.