La disociación en psicología implica una desconexión entre la mente de una persona y la realidad.
La persona afectada escapa de la realidad de forma involuntaria, lo cual puede suponer un problema y un peligro para su correcto desarrollo y actividad diaria.
Se trata de un mecanismo psicológico mediante el cual una persona se desconecta de sus pensamientos, emociones o recuerdos, especialmente cuando estos están vinculados a experiencias traumáticas.
Una persona que sufre disociación psicológica siente desconexión con los eventos o recuerdos disociados.
Esto significa que experimenta dichos recuerdos como si no le hubieran pasado a su propia persona, es decir, como si los contemplara y juzgara como si fuera un observador exterior.
En otras palabras, la persona puede sentirse completamente disociada de lo que está viviendo, incluso cuando la situación ocurre en tiempo real.
En muchos casos, esta disociación psicológica va acompañada de amnesia, que tiende a manifestarse, sobre todo, en los eventos y recuerdos relacionados con los episodios traumáticos vinculados al trastorno disociativo.