Cuando el cuerpo empieza a realizar actividad física aumenta el nivel de endorfinas. Escoge el tipo de ejercicio que prefieres practicar. Si no te gusta ir al gimnasio, puedes pasear o correr, este ejercicio te aportará muchos beneficios físicos y psíquicos, sin necesidad de gastar dinero.
Intenta dormir mínimo 7 h, es el tiempo necesario para el cuerpo y la mente se reparen y vuelvan a estar como nuevos.
Practica Yoga, Pilates, técnicas de relajación como meditación guiada, 'mindfulness', visualización, "relajación progresiva de Jacobson", cromoteràpia, aromaterápia, musicoterápia ...
Expresar los sentimientos o pensamientos difíciles te sacarán un peso de encima y tu estado anímico mejorará notablemente.
Intenta ver las cosas positivas que te rodean y utiliza palabras amables para transmitirlas.
Si no hay nadie cerca a quién puedas recorrer para "desahogarte" empieza a escribir, es una buena manera de liberar los pensamientos negativos.
El sol es el antidepresivo por excelencia.
Si notas que empiezas a sentirte triste o ansioso, puedes poner en práctica actividades que sabes que en estado de estabilidad emocional te hacen sentir bien.
Formar parte de un grupo suele tener resultados satisfactorios y hacer actividades ayuda a mantenerte sano y prevenir posibles estados de depresión.
Haz cosas que te apetezcan y que te hagan sentir mejor.
Los animales proporcionan amor incondicional, y pueden ser útiles en momentos de menos ánimo.
Acariciar a tu perro o gato, te puede hacer sentir muy bien.
Registra todas las actividades que realizas a lo largo del día, es importante para valorar los buenos momentos del día y hacer un esfuerzo para cambiar los menos buenos.
Rie y sonríe, y si no encuentras ningún motivo para reír, apúntate a talleres de risoterápia: reír es, sin duda, uno de los factores que más incrementa nuestros niveles de endorfinas.