Tener claro el objetivo es importante para estar tranquilos, tener en mente el por qué de lo que estamos haciendo. Nuestra mente necesita tanto cuidado como el cuerpo, lo ideal es continuar los hábitos de salud mental. Cuidar el cuerpo es fundamental, ejercitar, estirar, respirar, mantener las comidas organizadas, tomar agua, y mantener horarios de sueño regulares.
Armar una rutina nos va a ayudar a mantenernos enfocados. Buscar el contacto, el cariño y la contención es muy importante, la comunicación con las redes de amistad y personas con las que podemos conversar y distendernos un rato.
Posibilitar un momento de disfrute es fundamental, dispongamos un tiempo para cosas que nos hacen bien. Tener contacto con lo natural es bueno, mantener contacto con el afuera y con elementos naturales.
Evitar sobrecargarnos de información es buena idea, poner un freno frente a las noticias sensacionalistas o que no provengan de fuentes confiables. Compartir experiencias positivas eleva nuestro estado de ánimo y nos protege ante el pensamiento negativo y catastrófico.