Una mejora marginal es un pequeño cambio que no pesa más de un 1%, pero que, a medida que se van agregando, generan diferencias significativas.
Esta teoría fue aplicada de forma extensiva por David Brailsford, que condujo al equipo británico de ciclismo en pista a ganar dos medallas de oro en los juegos olímpicos de Atenas 2004, y 14 medallas en los de Pekín 2008.
Creó un proceso de mejora continua e incremental, y fue incorporando cientos de pequeños cambios hasta convertirlos en hábitos diarios, desde los hábitos de sueño, nutrición e higiene, hasta la aerodinámica, los tiempos de calentamiento, la optimización del confort, el peso de las llantas, la crema perfecta para los masajes, las almohadas, etc.
En definitiva, ¡mejoró un poco absolutamente todo.
Intenta mejorar un poco cada cosa que hagas: un 1% (tu agenda, tus reuniones, tu correo, tu planificación, tu descanso, tus desplazamientos, tu formación, tu mesa, tu escritorio, etc.).
Incorpora dichas mejoras insignificantes en tu día a día, ya que, aunque de forma aislada parezcan no provocar ningún impacto, si las consideramos de forma agregada… ¡marcarán la diferencia.
Olvídate de la perfección, céntrate en la progresión y en la agregación de las mejoras.
Pequeños slots de tiempo acumulados pueden construir algo grande, puedes convertirte en un experto en cualquier cosa dedicándole 30 m. al día.
Aprende a multiplexar tu tiempo, a hacer varias cosas a la vez.
Ya sabes, pequeños cambios acumulados pueden suponer grandes cosas.