Redefine el miedo, es muy importante interpretar el miedo a hablar en público como una oportunidad de crecimiento. La mayoría de los miedos que experimentamos en estas situaciones no se llegan a materializar, por lo que nos planteemos la siguiente pregunta: ¿qué es lo peor que puede pasar? A esta inquietud, él mismo responde que, en muchos casos, no ocurre nada relevante.
Domina tu sistema nervioso, la visualización y la respiración consciente son herramientas clave para reducir el nerviosismo. Visualizar con anticipación lo que realizarás y la manera en la que te gustaría que sucediera, hace que el cerebro piense que no es la primera vez y lo interpretará como una zona de confort, ayudando a crear una sensación de calma.
Resetear tus creencias, las tres creencias limitantes más comunes son "No voy a estar a la altura", "Me juzgan" y "No estoy preparado/a". Todos somos aprendices y que, si cometemos algún error durante nuestra ponencia, al día siguiente nadie lo recordará.
Conoce las partes clave del juego de la comunicación, la audiencia siempre se quedará con el inicio de la presentación y con el final de esta. Empezar de una manera original como puede ser una anécdota personal, puede ser la clave para generar impacto real en la audiencia.
Olvídate de ti, el egocentrismo es un obstáculo común entre quienes desean aprender a hablar en público. A menudo, nos vemos abrumados por las reacciones de la audiencia y adoptamos una postura defensiva, lo que nos impide disfrutar de la oratoria.
Hablar en público no es un talento innato, sino una habilidad que se consigue con la práctica y la determinación. Hay tantas formas óptimas de comunicar como personas en el mundo, por lo que cada individuo debe encontrar la suya propia.