Cuidarse a uno mismo o una misma significa escucharse para comprender las necesidades, quererse y pensar en el bienestar físico y mental.
Para ello, es necesario reconocer el propio valor.
Este proceso requiere tiempo, paciencia, aceptación y quererse con las propias limitaciones y defectos.
Dedicar tiempo a cuidarse a uno mismo es esencial porque desencadena un mecanismo virtuoso: cuidar de uno mismo para cuidar de los demás.
Tómate un momento diario solo para ti.
Aprende a perdonarte después de cometer un error.
Piensa en tus deseos y en lo que puedes hacer para mejorar tu vida.
Ejerce la inteligencia emocional, crea una armonía entre tu mente y las emociones.
Empieza a cuidar de tu cuerpo, tu mente y tus relaciones interpersonales.
Una forma sencilla y efectiva de comenzar este proceso es a través del journaling: escribir de forma regular lo que piensas, sientes o necesitas te permite tomar conciencia de tus estados internos, identificar patrones y empezar a escucharte sin filtros.
Planifica una rutina.
Sigue una dieta equilibrada.
Haz ejercicio, ya sabes… mens sana in corpore sano.
Ten una buena higiene del sueño.
Compra algo nuevo que desees desde hace tiempo.
Lee un buen libro.
Pasa tiempo en la naturaleza.
Da un paseo.
Reúnete con amigos.