La única forma de equilibrar todas nuestras actividades es por medio de una rutina matutina, una para la tarde y una nocturna. Escribe tu horario diario. El único modo de comenzar con un plan es elaborando uno. Toma un cuaderno, una hoja de papel o una agenda y comienza por escribir la fecha en el costado de la página. Luego, enumera todo lo que tienes que hacer en un formato de viñetas. A medida que vayas completando las tareas o actividades, márcalas. Esta será ahora tu plantilla para programar una rutina todos los días. Si hay tareas sencillas que te cuesta trabajo completar o recordar, asegúrate de escribirlas. Te ayudará a adquirir el hábito de completarlas sin siquiera pensarlas. Implementa una rutina diaria, aprende a administrar tu tiempo y a apegarte a un horario. Tener un horario regular de sueño es de inmensa ayuda para nuestra salud mental y nuestra productividad. Comienza a trabajar en ti mismo desde hoy mismo.