El Tiro con Arco es, sobre todo, un deporte de precisión, por lo que en principio su práctica requiere una gran capacidad de concentración, pero también una correcta preparación física.
En un torneo olímpico el arquero recorre durante sus desplazamientos a la diana una distancia aproximada de diez kilómetros y según datos de la FITA el tirador desarrolla un esfuerzo similar a ocho o nueve toneladas de tensión sobre el arco al lanzar las 300 flechas que utiliza durante los dos días que dura la competición.
La normativa contempla la existencia de arcos de una sola pieza y desmontables, y dentro de éstos los recurvos y los de poleas.
Su longitud oscila entre 162 y 178 centímetros, y su potencia o fuerza para asegurar su apertura, en razón de la longitud de la flecha, está comprendida entre 11,3 y 22,5 kilos.
La diana puede ser redonda o cuadrada, y en la actualidad se fabrica de materiales sintéticos tipo foam.
Está situada sobre un trípode de madera y su centro debe estar a 130 centímetros del suelo; la inclinación de las patas delanteras con respecto a la vertical es de quince grados.
En la competición serie FITA de tiro con arco se lanzan 144 flechas en cuatro series de 36.
Cada arquero da cuenta de cada serie en tandas de seis o tres disparos y dispone de cuatro y dos minutos respectivamente para completar cada serie.
Tradicionalemente, los campeonatos del mundo y los Juegos Olímpicos se diputaban a doble round, es decir, con 288 flechas en cuatro jornadas.
Pero la FITA modificó este reglamento con motivo de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, en donde por vez primera se empleó un sistema de eliminatoria de arquero contra arquero.