Pensemos que nos van a subir el sueldo. Si esa idea nos ronda la cabeza, y la fundamentamos en hecho externos o internos, como alguna promesa anterior de nuestro jefe, o el hecho de haber trabajado mucho los últimos meses, es más fácil que nos vayamos diciendo a nosotros mismos que una subida de sueldo está al caer.
Hay que vigilar con las expectativas, porque si estas son altas, su no cumplimiento nos acarreará una mayor decepción.
Mi equipo va a ganar: Aquí poco podemos hacer de nuestra parte, así que la expectativa vendrá por lo que hayamos observado en el pasado, es decir, si mi equipo viene jugando bien últimamente y ha obtenido buenos resultados, o si el rival históricamente se nos da bien, etc, es más fácil pensar que esta posibilidad se va a acabar dando.
Si le vas a pedir matrimonio a tu novia más vale que te lo pienses bien.
¿Crees razonablemente que te va a decir que sí?.
¿Las expectativas son razonables?.
Que me toque la lotería, Ganar a mi hermano, Que me quede bien el vestido, Que mañana salga el Sol, Que no suba la factura del gas, Vivir hasta los 90 años, Que mi viaje sea agradable.