La visión periférica es la capacidad de ver aquellas cosas que no se encuentran en el centro de tu visión central. La visión central abarca 30 grados, mientras que la periférica comprende los cerca de 180 grados, aunque la nitidez aquí es menor. Por ejemplo, si estás delante de la pantalla de un ordenador, esta ocupa tu campo de visión central. Pero, además de esto y gracias a la visión periférica, también podemos ver todo lo que rodea a la pantalla, aunque con menos nitidez. La visión periférica es fundamental para realizar algunas actividades en nuestra rutina diaria. Acciones como leer, conducir, jugar al fútbol o practicar cualquier otro deporte son actividades en las que tener una buena visión periférica es importante para anticiparse a movimientos y anteponernos a situaciones.
La estimulación de la visión periférica se puede entrenar mediante ejercicios específicos, como colocar los dos dedos índices a la altura de los ojos y separarlos muy despacio hasta donde ya no se puedan ver, o realizar ejercicios de lectura piramidal, observar puntos fijos y detectar movimientos minuciosos. También se puede entrenar la visión periférica mediante actividades como encestar una bola de papel en una papelera sin mirar el papel, o pasear por la ciudad sin poner la vista en el suelo. Estos ejercicios ayudan a mejorar la visión periférica y a aumentarla, lo que puede ser beneficioso para cualquier persona, no solo para los deportistas.