El entrenamiento metacognitivo tiene como objetivo aprender a reflexionar y pensar sobre nuestros pensamientos, con una doble finalidad: observar nuestros procesos cognitivos y ser conscientes de los errores de la mente, así como ser capaces de detectarlos y controlarlos. El entrenamiento metacognitivo pretende que al reflexionar sobre nuestros pensamientos se evite actuar de manera precipitada. El hecho de ser consciente de estos errores de pensamiento podría ayudar a prevenir un nuevo episodio psicótico.
Se basa en un material estructurado que se proyecta en las sesiones, en el que se trabajan diferentes errores de pensamiento a partir de ejercicios, imágenes, situaciones y experiencias. Contiene entre ocho y diez sesiones en las que se comentan diferentes errores cognitivos que nos pueden llevar a tomar decisiones precipitadas o equivocadas.
Dos sesiones se basan en el sesgo de saltar a conclusiones, que consiste en tomar decisiones precipitadas sin evidencia. En este sentido, el EMC ayudaría a identificar aquellas situaciones en las que no se está considerando toda la información disponible y sirve para ayudar al paciente a detenerse y pensar en una situación determinada, con el fin de retrasar o evitar un comportamiento no adaptativo.
Otra de las sesiones se basa en el error de evidencia disconfirmatoria, que consiste en aferrarse a nuestras creencias a pesar de que hay evidencia de lo contrario.
Otros errores que se tratan son el exceso de confianza en la memoria y la mejora de la comprensión de las emociones, pensamientos y sentimientos de los demás, lo que llamamos «teoría de la mente» o ponerse en el lugar del otro.