Los niños kinestésicos son personas “táctiles” que aprenden mejor a través del movimiento, por lo que se ven favorecidas por entornos no tradicionales, es aquí donde las metodologías activas y enfoques como el Flipped Classroom toman una gran relevancia, ya que generan situaciones afables para este tipo de alumnos.
El aprendizaje kinestésico es un método de aprendizaje centrado en las experiencias corporales, en lo que sentimos y en el movimiento.
El cuerpo del niño recuerda las acciones que este va aprendiendo para actuar en consecuencia con los diferentes retos que se le plantean.
Si el niño es una persona que le cuesta mucho más olvidar las cosas que han aprendido a través del movimiento y si además le supone más esfuerzo aprender conceptos teóricos que supuestos prácticos, seguramente estemos ante un alumno kinestésico, esto no quiere decir que no sean capaces de aprender a través de los otros estilos (visual o auditivo) si no que debemos facilitar herramientas para que los pueda aprender mediante estilos activos y vivenciales.
En consecuencia a todo lo visto anteriormente el aprendizaje cooperativo se ve fuertemente reflejado en este tipo de aprendizaje, ya que los alumnos kinestésicos disfrutan trabajando en grupo, la explicación es sencilla debido a que estos, pueden realizar juegos entre los componentes del grupo, compartir la información adquirida o experimentar y debatir entre todos.
Con este estilo de aprendizaje podemos conseguir que el alumnado aprenda de otras formas más acordes a sus necesidades y a sus características personales.
Además podemos resaltar que se distancia del aprendizaje más tradicional y opta por un modelo más autónomo y experimental lo que permite que los niños puedan adquirir conocimientos de manera más significativa y duradera.
Lo que nos permitirá desarrollar todo su potencial.