1. Ahora que ya sabes que eres una persona kinestésica, en lugar de dejarte caer en el sofá con tus notas, levántate y haz pausas activas para relajarte.
Estas sirven para despejar tu mente después de un largo periodo de concentración y son perfectas para desestresarte.
Por otra parte, si estás en la universidad o en el colegio y necesitas prepararte para un examen, puedes pedirle a un amigo o familiar que te haga un cuestionario sobre las preguntas más importantes para tu prueba mientras salen a caminar.
Realizar pequeños movimientos mientras aprendes.
No siempre es posible ponerse de pie durante una sesión de estudio, pero aún así puedes usar las estrategias de aprendizaje kinestésico para mantenerte involucrado.
Por ejemplo, haz rebotar una pelota de tenis contra el suelo y cógela cada vez que respondas a una pregunta o cada vez que tengas una idea relevante.
También, puedes girar una goma elástica alrededor de tu muñeca o un lápiz mientras lees.
Aunque los movimientos sean pequeños, también te ayudarán a mantenerte concentrado.
Utilizar recursos gráficos para transformar la información
Si un tema se ha vuelto difícil para ti, intenta abordarlo desde otro ángulo.
Utiliza materiales que puedas manipular, como bloques o figuritas, para interiorizar los conceptos que estés estudiando.
También puedes recurrir a los mapas mentales y agregar notas adhesivas que muestren las ideas principales.
Sin duda, el uso de estrategias de lectura efectivas combinadas con el movimiento facilita el estudio de las personas kinestésicas.
Utilizar objetos que pueda mover.
Podría realizar una representación, mediante objetos, de los contenidos que debe aprender.
Por ejemplo, unas fichas que se mueven por un mapa, pueden ayudar a comprender las guerras o invasiones de unos países a otros.
También puede asociar una palabra a un objeto o lugar de la habitación, y desplazarse andando hasta este para recordar mejor esa palabra.