Para trabajar el entusiasmo es importante reflexionar sobre los objetivos y motivaciones personales, identificar las emociones positivas y potenciarlas gracias a la auto-regulación. Normalmente las personas entusiastas suelen conocerse muy bien y tener identificadas sus motivaciones, fortalezas, propósitos y objetivos. También son personas que identifican las emociones que sienten y que potencian además sus emociones positivas, gracias a la auto-regulación. Para ello te invito a que reflexiones sobre estos aspectos y que los registres por escrito. ¿Qué objetivos tienes en este año que te motivan de verdad. ¿Qué conexión hay entre estos objetivos y los valores que más te importan. ¿Cuáles son las emociones positivas que tienes a lo largo del día. ¿Con qué hechos, personas, situaciones, asocias el sentir esas emociones. ¿Cómo te regulas cuando detectas que sientes emociones negativas o tienes un estado que te bloquea.
Ser entusiasta es comunicar emociones positivas. Las personas entusiastas suelen comunicar abiertamente sus emociones positivas, de ahí que consigan contagiarlas a los demás. Te invito a que pienses en las personas más entusiastas que conozcas en tu entorno personal o profesional. Registra por escrito los comportamientos concretos que tienen esas personas en su comunicación, en su forma de comportarse, en los que puedas observar que son entusiastas. Responde por escrito a estas reflexiones: ¿Cómo hablan cuando expresan con pasión lo que les motiva. Analiza su tono de voz, volumen, expresión facial, (mirada, sonrisa…), ritmo, énfasis, etc.
La empatía es crucial en este caso. Para poder conectar con los demás y contagiarles emociones positivas primero necesitas entender cuáles son sus estados emocionales y mostrar interés genuino en querer comprenderles y apoyarles. Para conseguir esto emplea tiempo en fomentar y mejorar tus relaciones personales. Intenta emplear comentarios positivos, empezar y acabar las conversaciones mostrando interés en los demás. Trata a los demás con cariño, respeto, enfócate en la persona, usa su nombre para dirigirte a ella y recuerda detalles personales importantes para tu interlocutor/a. Decide cada semana una situación concreta donde empezar a practicar una comunicación más alegre y entusiasta. Piensa en cuál es la energía que transmites a tus colaboradores o a las personas con las que interactúas.